Reseña de autor Ray Bradbury.
Ray Douglas Bradbury nació el 22 de agosto del año 1920 en Waukegan, Illinois (Estados Unidos), hijo de Esther Marie Moberg y de Leonard Spaulding Bradbury. Sus progenitores bautizaron a Bradbury con el nombre de Douglas en homenaje al famoso actor de cine Douglas Fairbanks.
Nació en una familia humilde y no cursó estudios universitarios, completando su formación de manera autodidacta a través de bibliotecas públicas. Se inició joven en la escritura, con especial atención al relato corto, siendo publicado en numerosas revistas literarias. Después de terminar el instituto en 1938, en donde solía realizar actuaciones teatrales, Bradbury abandonó los estudios para convertirse en autodidacta y dedicar su tiempo a la lectura y a la escritura.
En 1940 publicó su primera antología Dark Carnival, a la que seguirían otras como Crónicas marcianas, obra que se hizo muy popular, sobre todo tras la adaptación que se hizo en los años 80 para la televisión.
Pero fue sin duda su obra distópica Fahrenheit 451 el detonante de su fama y éxito, gracias a la excelente versión de François Truffaut que se convirtió en todo un clásico cinematográfico. Otras obras de Bradbury fueron adaptadas como El hombre ilustrado, El carnaval de las tinieblas o El sonido del trueno.
A lo largo de su carrera, recibió premios como el Seiun, el Locus, el World Fantasy Award, el Saturn, el Stoker, el Reino de Redonda o el Retro Hugo a la mejor novela de 1953 por Fahrenheit 451.
También ha escrito obras teatrales, ensayos, volúmenes de poesía y guiones cinematográficos, entre ellos la adaptación del “Moby Dick” (1956) de Herman Melville realizada por John Huston.
Ray Bradbury logró ser reconocido mundialmente por sus novelas de ciencia-ficcion y fantasía, estableciendo miradas bastante sombrías y críticas sobre el devenir de la sociedad humana, a las que no le faltan trazos líricos en una exposición que suele fustigar la desproporción tecnológica, las desigualdades y el totalitarismo.
Las visiones del futuro de Bradbury pueden parecer dóciles para los estándares actuales, pero para su época, reflejaba tanto el optimismo de los avances científicos como el temor al control gubernamental y al poder de la tecnología.
Bradbury murió en Los Ángeles en 2012 después de una larga enfermedad, pero por suerte, no pudo ver ninguna de sus sombrías visiones del futuro hecho realidad.
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